No puedo explicar con palabras
ni tampoco con gestos
la sensación de libertad.
El viento en la cara,
sacudiéndote el pelo.
El agua cayendo sobre tus labios,
y recorriendo tu cuerpo.
Sonríes al mundo,
al sol, al cielo, a las estrellas,
incluso al vecino de enfrente.
Bailas, te mueves al son de una música
que no está sonando.
Luces, muchas luces,
y un solo pensamiento en la cabeza.
El humo va eliminando cada uno de tus sentidos,
desconectándote de la realidad.
E imaginar tener un genio
para pedir un único deseo.
Querer compartir momentos y más momentos,
tener nuevas experiencias,
reír por dentro y por fuera.
Tienes tantos motivos por los que mostrar tu sonrisa...
pero en realidad tú sólo piensas en uno.
Acostarte sobre el frío suelo
y mirar las estrellas del cielo,
concentrarte para no caer...
La cabeza te da vueltas,
o quizás seas tú la que las está dando.
No puedo evitarlo,
tengo que gritar al mundo que soy feliz.
Que ni si quiera un sapo convertido en príncipe
conseguiría que cambiara alguna opinión.
Que las pinturas tienen más color
y el mar late con más fuerza.
Las olas te envuelven,
cerrándote los ojos,
tapando tu boca
y besando tus labios.
Que la llegada del calor es increíble,
maravillosa y perfecta.
Me he vuelvo una tonta,
que ha dejado que entren en su cabeza muchos pajaritos,
y a la que le duelen las mejillas
de tanto estirar la boca.
Pero no he sido yo sola,
has sido tu el que me ha convertido en la tonta que soy.
La vida está llena de palabras que quedan en el olvido, ya sea por miedo a decirlas, o por creer que no servirán de nada. Es como enviar una carta sin poner el nombre de la persona a la que va dirgida. Bien, pues este blog es un bahúl de recuerdos perdidos. Ahora sí, cada letra tendrá un futuro, cada sentimiento será expresado, y al fin, las cartas llegarán a su destino.
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Te quiero.
Neverland
Lost control
Fumo y consumo el humo
Love makes music.




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