La vida está llena de palabras que quedan en el olvido, ya sea por miedo a decirlas, o por creer que no servirán de nada. Es como enviar una carta sin poner el nombre de la persona a la que va dirgida. Bien, pues este blog es un bahúl de recuerdos perdidos. Ahora sí, cada letra tendrá un futuro, cada sentimiento será expresado, y al fin, las cartas llegarán a su destino.


"Inventé mil maneras de perder la cabeza, es más sencillo así."

domingo, 29 de mayo de 2011

Just carry on...

Permíteme unas últimas palabras. Déjame quererte una vez más. Han pasado setecientos sesenta días, de los que sólo pude aprovechar la mitad. Siento que mi luz se va apagando, y me estoy sumiendo en la oscuridad. 
Con los ojos cerrados, repaso cada una de tus facciones. Empiezo por los ojos, tu nariz especial, tus mofletes pronunciados y finalmente... tus labios gruesos. Aquellos que yo saboreé todo el tiempo que me permitiste. 
Y ahora... te veo tras de mí, oigo tu voz suave, y me dejo envolver en una fantasía imposible. He pensado tantas veces en lo fácil de una declaración de amor. Tan sólo se necesitan dos palabras: Te quiero.
Lo hice. Lo solté. Mi titubeante boca las pronunció. Creo que hasta los pelos de tu barba se te erizaron. 
Tú ya no eres mío, y yo jamás lo comprenderé. Mi peinado ha cambiado, mi cuerpo ha cambiado, pero lo más importante, es que yo también he cambiado. 
Ya no soy esa niña dulce y juguetona de la que te enamoraste. Ahora no lloro con tanta facilidad, guardo las lágrimas bajo la almohada. Camino con la cabeza alta, y muevo las caderas más a menudo. No me verás derrotada, no al menos otra vez. 
Pero si pudiera... si tan sólo me dieras una tercera oportunidad... no tardaría en volver a ser yo misma. Porque tenerte me hizo volar y no tenerte es como caer cada día, y cada vez las caídas son más fuertes. Me hizo fuerte el fingir que no te quería, y ahora que lo he soltado... mi cama se ha empapado de lágrimas guardadas.







viernes, 20 de mayo de 2011

Crazy night.

Bebe, bébelo todo de un trago. Cogí la copa con ambas manos y la incliné hacia mis labios, mojándolos al principio lentamente, pero acelerando unos segundos después. Trajeron otra y otra, y muchas más. Reí, bailé, grité, jugué. Maté el tiempo con la excusa de que me había amenazado, diciéndome que algún día haría que salieran arrugas en mi piel. 
Giré sobre mí misma, cayendo delicadamente al suelo. Allí permanecí un tiempo, hasta que, desde algún altavoz de la sala, sonó mi canción. Más fuerte que nunca, retumbando en mis oídos y haciendo que me levantara rápidamente, me subiera a la barra y comenzara a bailar. 
La gente aplaudía a mi alrededor. Estaba mareada, la cabeza me daba vueltas, pero yo seguía moviendo mi cintura. 
Cuando acabó, bajé de nuevo al suelo, y noté como una mano me enganchaba del vestido, conduciéndome hasta el centro del bar. 
La poca luz que había cambiaba de color cada segundo, impidiendo que pudiese alcanzar a ver la cara de la persona que tenía delante. 
De repente, sentí como mi pareja de baile se iba acercando, hasta que finalmente sentí sus labios sobre los míos, y su barba rozando mis comisuras. Lo disfruté, sin pensar en lo que hacía, al fin y al cabo, soy joven, y el  remordimiento es algo que tres buenas cervezas curan rápidamente. 
A la mañana siguiente, desperté en una cama de sábanas finas, que tapaban mi desnudo cuerpo. Noté como las mejillas se me encendían rápidamente, para después sentir el temblor de mis piernas. Miré hacia el lado izquierdo de la cama y vi una perfecta espalda. Sus músculos se marcaban suavemente, y su piel morena resaltaba con el blanco de las sábanas. Me incliné un poco para poder verle la cara. Este movimiento causó su despertar. Me miró con una sonrisa que siempre recordaré. 
Me vestí sin decir palabra, le besé una última vez en los labios, acaricié su barba de cuatro días y salí por la puerta, dejando tras de mí uno de los mejores recuerdos de mi vida. 
Sin embargo, quedará en el olvido de la memoria, como algo que, con los años y la acumulación de cervezas, terminaré creyéndolo parte de mi atolondrada imaginación.






miércoles, 18 de mayo de 2011

Lof.

Divertida, dijeron que esa sería la palabra para describir mi nueva vida.
Cuando llegué, tenía el mundo en mis manos, y lo apretaba fuertemente contra mí.
Labios, imposibles de contarlos todos, a cada cuales mejores que los anteriores.
Cerveza, perdí la cabeza por ella.
La cama, se convirtió en mi nueva casa. Apenas salía de ella. Las paredes estaban hechas de plumas de almohada y el techo era una gran sabana blanca, que nos resguardaba del frío.
La única ropa que vestíamos eran unos calzoncillos y un conjunto de chica, que únicamente usábamos cuando hacíamos batallas de ropa interior, para terminar, una vez mas, riendo, entrelazados, y llenos de ilusión.
Al principio éramos dos, y me gustaba, pero sugeriste invitar a tu mejor amigo. Acepté. No sé decir con claridad si fue porque llegó el verano, o por el nuevo miembro en la cama, pero sé que el calor recorrió mi cuerpo, y me sentí más viva que nunca.
De vez en cuando estábamos otra vez solos, y también me gustaba.
Te quería, la risa alimentaba nuestros corazones, y las manos remarcaban nuestro amor.
Esperaba que fuera una época pasajera, que el calor desapareciera con el invierno, y que pronto volviéramos al frío y gris mundo, donde no hay espacio para "naked battles", pero lo cierto es que, cuando tú creciste y decidiste cambiar mi sábana por un aburrido periódico, tu amigo me llamó, y la fiesta continuó.
Las batallas no cesaron, y la risa es mi tono de llamada. ¿Qué más podría pedir? Soy joven y tengo la pasión en el cuerpo





martes, 17 de mayo de 2011

 -Búscame.
*¿Qué te busque?
-A las afueras.
*¿A las afueras de qué?
-de una cajita.
*¿Qué hay dentro?
-Sus besos.
*¿Están ahí?
-Nunca los sacó.
*¿Por qué los guardas?
-Son mi almohada.
*¿Tu almohada?
-De los sueños perdidos.


*¿Lloras?
-Las lágrimas son mi sábana.
*¿Qué tapa?
-Mi latente corazón.
*¿Por qué late?
-Grita muchos nombres.
*¿Cuántos?
-Imposibles de contar.
*¿Nunca calla?
-Sólo cuando susurra.
*¿A quién?
-Al único.
*¿Dónde está?
-¿Él?
*No, la cajita.
-En la vía del tren.
*¿Abandonado?
-No, espero su llegada.
*¿Quieres que vaya?
-¿No oyes el susurro?
*¿Va para mí?
-Lo intento cada día.
*No lo oigo. 
-Lo suponía.
*¿A quién aviso?
-¿Para qué?
*Para cogerte.
-Ven tú.
*¿Por qué?
-Las paredes son tus manos.
*¿Mis manos?
-Acarician mis labios.
*¿Y tu corazón?
-Se quedó fuera.
*¿Y tú?
-Dentro de la cajita.
*¿Me esperas?
-Corre.
*¿Hay prisa?
-Se acerca.
*¿El qué?
-Escucha.
*¿Estás ahí?
-Tarde.
*¿Para qué?
-La luz del tren.
*¿Me oyes?


(SILENCIO)


*Ahora oigo tu corazón latir. Pum-pum pum-pum pum.... pum. Te espera fuera del andén.









miércoles, 11 de mayo de 2011

Make me happy.

Hoy, al levantarme, el mundo caía sobre mí, con su gran peso, y aplastaba mis sentidos, dejándome tan sólo la fuerza para coger la mochila y salir de casa.
No quería entrar, algo me impulsaba a no hacerlo. Pero lo hice. Y ahí estaba él, alguien que yo había sacado ya de mi cabeza, de todos los modos posibles. Pero me habló, y yo caí una vez más. Estaba cansada y no dije mucho.
Terminó una hora. Y pasé a la siguiente. Los ojos se me cerraban del sueño, Morfeo había venido a llevarme con él.
El recreo fue lento y triste. Las palabras no salían de mi boca. Las piernas no respondían a mi llamada.
Te volví a ver, y mis ojos, como por arte de magia, se abrieron de golpe. Las ojeras desaparecieron y mi corazón comenzó a latir de nuevo. Se me iba a salir del pecho. Nos reímos, te miré, me enamoré.
¿Te odio? Un poco, pero simplemente porque no quiero quererte. 


domingo, 8 de mayo de 2011

Los colores.

Era la sensación de confianza lo que me gustaba.
Ahora no creo que haya oreja alguna capaz de escuchar el significado de mis latidos y el por qué de mis acciones. A veces me descubro a mí misma analizando una locura del día anterior, como si de otra persona se hubiera tratado, cuando en realidad, el corazón sigue estando en el mismo lugar que siempre.
¿Barriga cervecera? Reconozco los indicios en el elástico del pantalón. Miro la botella, esperando encontrar en el interior los recuerdos ahogados, pero en ella sólo veo espuma, que moja mis labios, esperando ser secados por cualquier persona.
Y es que, mis dedos aún no han asumido la derrota. No pueden hablar de un renacuajo cuando saben que sigo prendida de un sapo. 
Cabinas rojas hay muchas en Londres, y yo he querido utilizar la de color verde, aún sabiendo que estaba fuera de servicio. A falta de una, uso otras, pero al final del día, siempre vuelvo a comprobar si han arreglado, para mí, la cabina de color verde sapo.
De momento, la avería es más fuerte de lo que nunca imaginé. Cabinas rojas, abrirme las puertas esta noche, hoy no quiero volver sola a casa.



viernes, 6 de mayo de 2011

No quieras saber quién soy.


Me dijeron que los sapos no eran príncipes,
que los céntimos no daban suerte,
que los deseos bajo un puente no se cumplían.
Me hicieron creer que jamás habría una segunda oportunidad,
que las cosas sólo pasan una vez,
y que el sol no sale en invierno.
Los escuché, y me creí lo que decían.
No quise llevar amuletos,
y jamás escuché el sonido de los grillos.
Me centré en lo que sólo podia ver,
aunque no pudiera tocarlo.
Y lo deseé con tanta fuerza
que me puse una venda en los ojos.
Quise estar ciega, para que nada me afectase.
Pero lo cierto es que una nube no hace que el sol desaparezca,
sólo lo oculta provisionalmente.
Por eso, he optado por fingir.
Por amanecer con una máscara diferente cada dia.
Me he cambiado el nombre todas las veces que he podido,
para que nadie pudiese tocarme.
Hoy soy diferente.
Hoy elegí la máscara que mejor me quedaba.
Hoy me quité la venda y me puse gafas,
para observar mejor la realidad.
Hoy lloré, y dejé que el sol convirtiese mis lagrimas en un arcoiris.
Pero hoy todavía, seguiré fingiendo, y así lo haré siempre.
No me llames por mi nombre, no recuerdo ninguno.
Me gusta amanecer con la resaca en la cabeza,
y sin nada ni nadie en la memoria.
Aunque a veces, sencillamente, preferiría no amanecer.


jueves, 5 de mayo de 2011

Feeling good.

Háblame de
cosas sin sentido.
Llámame por nombres desconocidos.
Pierde la cabeza en cada rincón.
Bebe y enloquece.
Sonríe hasta que te duela la boca.
Duerme de al revés.
Bebe la comida y come la bebida.
Llora alegrías y ríe tristezas.
Critica las cosas buenas y ama las malas.
Grita como si te fuera la vida en ello.
Déjate barba y luego hazte con ella una trenza.
Ahórcate con regaliz.
Báñate en la arena y corre sobre el mar.
Haz el pino del derecho.
Da vueltas y maréate.
Pesca con golosinas, y acuérdate de que que sean zapatos. Los peces se alejaron por la montaña.
Compra pintura y manchémonos.
Despierta cuando la gente duerma, y métete en mis sueños.
Sé el brujo malo de los cuentos, los príncipes son demasiados.
Y si quieres capa, por favor, que sea verde, como las ranas, el azul está demasiado visto.
Acuérdate de llamar a mi ventana, el timbre lo coloqué por error en el baño.
Susúrrame cosas al ombligo, mi oreja se escapó porque decía que estaba siendo demasiado agujereada.
Posee mis ojos, el corazon cogió un autobús cuando paramos en Londres.
Acuérdate de llevar gorros en las manos y guantes en la cabeza.
Quiéreme como un colchón a la almohada.
Seamos uno solo.
El sentido es algo lejano, no lo necesitamos.
Simplemente vive, pero antes, no te olvides de tomar mi pie, la mano es cosa de cuerdos, y yo, estoy apunto de sobrepasar la locura.
La razón: mariposas en el estomago.





miércoles, 4 de mayo de 2011

C U Soon

Sé que nunca estoy donde debo estar, y que la sonrisa se la doy a la persona equivocada. 
Sé que nunca miré hacia atrás con pena y jamás dije perdón.
Sé que me puse la peor camiseta, que llamé al timbre del peligro y esperé a que abriera, guiñándole un ojo al verle. 
Sé que hice salir a la luna por la mañana mientras jugaba con el sol en mi cama. 
Y no, de mi boca no salió un arrepentimiento. 
Nunca jugué con las nubes, pero les quité la lluvia, encerrándola en mi botella, que más tarde saboreé.
Y hablé con los pétalos, dejando las flores sólo con rabos. Pretendí jugar a un juego de dos con el diablo, quise enamorar y terminé enamorada. 
Y ahora que he perdido el juego, miro hacia atrás, pidiendo perdón a un mundo que no me lo dará.
Pero aún así me levanto cada mañana, y desafío al mundo con la mirada. 
Sigo sonriendo al viento y lo invito a pasar la noche. 
Esta es mi vida, es mi lugar, y seguiré jugando a mi juego todo el tiempo que sea necesario.



Make love, not war

Make love, not war

Te quiero.

Te quiero.

Neverland

Neverland

Lost control

Lost control

Fumo y consumo el humo

Fumo y consumo el humo

Love makes music.

Love makes music.