cosas sin sentido.
Llámame por nombres desconocidos.
Pierde la cabeza en cada rincón.
Bebe y enloquece.
Sonríe hasta que te duela la boca.
Duerme de al revés.
Bebe la comida y come la bebida.
Llora alegrías y ríe tristezas.
Critica las cosas buenas y ama las malas.
Grita como si te fuera la vida en ello.
Déjate barba y luego hazte con ella una trenza.
Ahórcate con regaliz.
Báñate en la arena y corre sobre el mar.
Haz el pino del derecho.
Da vueltas y maréate.
Pesca con golosinas, y acuérdate de que que sean zapatos. Los peces se alejaron por la montaña.
Compra pintura y manchémonos.
Despierta cuando la gente duerma, y métete en mis sueños.
Sé el brujo malo de los cuentos, los príncipes son demasiados.
Y si quieres capa, por favor, que sea verde, como las ranas, el azul está demasiado visto.
Acuérdate de llamar a mi ventana, el timbre lo coloqué por error en el baño.
Susúrrame cosas al ombligo, mi oreja se escapó porque decía que estaba siendo demasiado agujereada.
Posee mis ojos, el corazon cogió un autobús cuando paramos en Londres.
Acuérdate de llevar gorros en las manos y guantes en la cabeza.
Quiéreme como un colchón a la almohada.
Seamos uno solo.
El sentido es algo lejano, no lo necesitamos.
Simplemente vive, pero antes, no te olvides de tomar mi pie, la mano es cosa de cuerdos, y yo, estoy apunto de sobrepasar la locura.
La razón: mariposas en el estomago.
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