Me dijeron que los sapos no eran príncipes,
que los céntimos no daban suerte,
que los deseos bajo un puente no se cumplían.
que los céntimos no daban suerte,
que los deseos bajo un puente no se cumplían.
Me hicieron creer que jamás habría una segunda oportunidad,
que las cosas sólo pasan una vez,
y que el sol no sale en invierno.
Los escuché, y me creí lo que decían.
que las cosas sólo pasan una vez,
y que el sol no sale en invierno.
Los escuché, y me creí lo que decían.
No quise llevar amuletos,
y jamás escuché el sonido de los grillos.
Me centré en lo que sólo podia ver,
aunque no pudiera tocarlo.
y jamás escuché el sonido de los grillos.
Me centré en lo que sólo podia ver,
aunque no pudiera tocarlo.
Y lo deseé con tanta fuerza
que me puse una venda en los ojos.
Quise estar ciega, para que nada me afectase.
Pero lo cierto es que una nube no hace que el sol desaparezca,
sólo lo oculta provisionalmente.
que me puse una venda en los ojos.
Quise estar ciega, para que nada me afectase.
Pero lo cierto es que una nube no hace que el sol desaparezca,
sólo lo oculta provisionalmente.
Por eso, he optado por fingir.
Por amanecer con una máscara diferente cada dia.
Me he cambiado el nombre todas las veces que he podido,
para que nadie pudiese tocarme.
Por amanecer con una máscara diferente cada dia.
Me he cambiado el nombre todas las veces que he podido,
para que nadie pudiese tocarme.
Hoy soy diferente.
Hoy elegí la máscara que mejor me quedaba.
Hoy me quité la venda y me puse gafas,
para observar mejor la realidad.
Hoy lloré, y dejé que el sol convirtiese mis lagrimas en un arcoiris.
Hoy elegí la máscara que mejor me quedaba.
Hoy me quité la venda y me puse gafas,
para observar mejor la realidad.
Hoy lloré, y dejé que el sol convirtiese mis lagrimas en un arcoiris.
Pero hoy todavía, seguiré fingiendo, y así lo haré siempre.
No me llames por mi nombre, no recuerdo ninguno.
No me llames por mi nombre, no recuerdo ninguno.
Me gusta amanecer con la resaca en la cabeza,
y sin nada ni nadie en la memoria.
Aunque a veces, sencillamente, preferiría no amanecer.
y sin nada ni nadie en la memoria.
Aunque a veces, sencillamente, preferiría no amanecer.

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