Los sueños son sólo fantasías que luchan por escapar y tomar un hueco en la vida real. Yo hace tiempo que dejé de soñar por la noche. Los deseos los tengo frente a mí al menos una vez a la semana, y no me hace falta apoyar la cabeza en la almohada para rozar la felicidad.
Reté al reloj a ver qué pasaban más rápido, si sus segundos o mis latidos. Gané yo.
Ahora que sé que queda poco, ahora que la espera se reduce a unos días, mis ojos se abren como lunas en medio de la noche, soñando despierta en volverte a ver.
Y es que nunca me gustaron los cuentos de hadas, la independencia era mi mejor virtud, jamás me he considerado de nadie. Por ello, el temblor se apodera de mis piernas, las rodillas me flojean y los nervios asoman en mi sonrisa tan sólo con pensar en que las tres semanas se acaban y yo, en cuanto te vea, sabré que he dejado de tener el control sobre mí misma. Soy una marioneta de tus ojos, tus manos, tus palabras y lo más importante, tu barba.
La vida está llena de palabras que quedan en el olvido, ya sea por miedo a decirlas, o por creer que no servirán de nada. Es como enviar una carta sin poner el nombre de la persona a la que va dirgida. Bien, pues este blog es un bahúl de recuerdos perdidos. Ahora sí, cada letra tendrá un futuro, cada sentimiento será expresado, y al fin, las cartas llegarán a su destino.
martes, 9 de agosto de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
let me be.
Hoy desperté con la cabeza hacia abajo.
Sí, me refiero a que tenía las manos apoyadas en el suelo
y los pies tocaban el techo.
Bueno no, no lo tocaban,
mi altura no me lo permite.
Pero bueno, el caso es que mientras la sangre bajaba por mi cabeza
y recorría mi cuerpo
me sentí más extraña que nunca.
Ha sido un duro despertar,
más tarde se pasará.
Lo cierto es que tengo miedo a todo,
me da miedo confiar
o enamorarme,
o incluso pensar que nada puede salir mal.
Pero no puedo evitar hacer todas esas cosas,
me he confiado más que nunca,
las cosas no me pueden ir mejor
y los latidos se oyen en Roma.
Quiero que el humo recorra cada uno de mis dedos,
que envuelva mis pensamientos,
que corroa mis entrañas.
Quiero acariciar y sentir.
Sé que nunca estoy donde debo estar,
que pocas veces hago las cosas bien.
Que lloro por cualquier tontería
y que mi cabeza siempre está llena de pájaros amarillos,
que revolotean sin parar.
Sé que tengo más caprichos
que una princesa con un vestido rosa,
pero ya no quiero tener más,
los caprichos de este año se han agotado.
He bebido hasta la última gota de diversión,
pero también todo el frasco de las lágrimas.
Ahora sólo queda la botella en la que pone:
vive el momento,
no pienses en el futuro.
Y eso es lo que haré,
me la beberé de un trago,
sin pensar en las consecuencias.
Pararé de tener miedo a que me hagan daño,
dormiré con la puerta abierta,
pero empezaré por dejarla entrecerrada,
apagaré la lucecita de noche,
y dejaré que me hagan sonreír.
Sí, es mi decisión.
El verano ha comenzado,
vamos a desgastarlo al máximo,
al igual que nuestras sábanas.
Sí, me refiero a que tenía las manos apoyadas en el suelo
y los pies tocaban el techo.
Bueno no, no lo tocaban,
mi altura no me lo permite.
Pero bueno, el caso es que mientras la sangre bajaba por mi cabeza
y recorría mi cuerpo
me sentí más extraña que nunca.
Ha sido un duro despertar,
más tarde se pasará.
Lo cierto es que tengo miedo a todo,
me da miedo confiar
o enamorarme,
o incluso pensar que nada puede salir mal.
Pero no puedo evitar hacer todas esas cosas,
me he confiado más que nunca,
las cosas no me pueden ir mejor
y los latidos se oyen en Roma.
Quiero que el humo recorra cada uno de mis dedos,
que envuelva mis pensamientos,
que corroa mis entrañas.
Quiero acariciar y sentir.
Sé que nunca estoy donde debo estar,
que pocas veces hago las cosas bien.
Que lloro por cualquier tontería
y que mi cabeza siempre está llena de pájaros amarillos,
que revolotean sin parar.
Sé que tengo más caprichos
que una princesa con un vestido rosa,
pero ya no quiero tener más,
los caprichos de este año se han agotado.
He bebido hasta la última gota de diversión,
pero también todo el frasco de las lágrimas.
Ahora sólo queda la botella en la que pone:
vive el momento,
no pienses en el futuro.
Y eso es lo que haré,
me la beberé de un trago,
sin pensar en las consecuencias.
Pararé de tener miedo a que me hagan daño,
dormiré con la puerta abierta,
pero empezaré por dejarla entrecerrada,
apagaré la lucecita de noche,
y dejaré que me hagan sonreír.
Sí, es mi decisión.
El verano ha comenzado,
vamos a desgastarlo al máximo,
al igual que nuestras sábanas.
domingo, 26 de junio de 2011
Pendida de un pendiente.
Quizás porque las palabras se las lleva el viento
no sé cómo empezar a escribir.
Desde mi nube particular
quiero gritarle al resto de las nubes
que me duele el pecho de ser tan feliz
y que nunca he sentido dolor tan dulce.
Los colores giran a mi alrededor
y me envuelven,
tapan mis ojos, impidiéndome ver la realidad,
y acarician mi ombligo, llamándolo por su nombre.
Mago de Oz dijo una vez una sabia frase:
si puedes definir el odio o el amor
amigo que desilusión.
Que razón que tiene el tal Andrea,
ojalá pudiera fundirme en sus versos.
He llegado a tocar con un dedo
el más increíble callejón,
y no he querido salir de ahí nunca.
Por más que lo intento
sigo sin saber cómo transmitirlo todo.
Quizás deba quedar entre yo y mi Pepito Grillo.
Y es que no existe droga que necesite más
que la que prefiero no nombrar.
Creo que meteré todos los cosquilleos
en una cajita,
al igual que las sonrisas llamativas,
y te la regalaré.
Algo me dice que ya es tuya,
pero aún sigue bajo las sábanas de mi cama,
tiene miedo de salir,
¿por qué no vienes a buscarla?
Me han hablado de numerosos callejones
que están aún por visitar,
tengo preparada la alfombra mágica,
¿por qué no te subes y volamos a algún lugar?
no sé cómo empezar a escribir.
Desde mi nube particular
quiero gritarle al resto de las nubes
que me duele el pecho de ser tan feliz
y que nunca he sentido dolor tan dulce.
Los colores giran a mi alrededor
y me envuelven,
tapan mis ojos, impidiéndome ver la realidad,
y acarician mi ombligo, llamándolo por su nombre.
Mago de Oz dijo una vez una sabia frase:
si puedes definir el odio o el amor
amigo que desilusión.
Que razón que tiene el tal Andrea,
ojalá pudiera fundirme en sus versos.
He llegado a tocar con un dedo
el más increíble callejón,
y no he querido salir de ahí nunca.
Por más que lo intento
sigo sin saber cómo transmitirlo todo.
Quizás deba quedar entre yo y mi Pepito Grillo.
Y es que no existe droga que necesite más
que la que prefiero no nombrar.
Creo que meteré todos los cosquilleos
en una cajita,
al igual que las sonrisas llamativas,
y te la regalaré.
Algo me dice que ya es tuya,
pero aún sigue bajo las sábanas de mi cama,
tiene miedo de salir,
¿por qué no vienes a buscarla?
Me han hablado de numerosos callejones
que están aún por visitar,
tengo preparada la alfombra mágica,
¿por qué no te subes y volamos a algún lugar?
sábado, 18 de junio de 2011
Silly and happy girl.
No puedo explicar con palabras
ni tampoco con gestos
la sensación de libertad.
El viento en la cara,
sacudiéndote el pelo.
El agua cayendo sobre tus labios,
y recorriendo tu cuerpo.
Sonríes al mundo,
al sol, al cielo, a las estrellas,
incluso al vecino de enfrente.
Bailas, te mueves al son de una música
que no está sonando.
Luces, muchas luces,
y un solo pensamiento en la cabeza.
El humo va eliminando cada uno de tus sentidos,
desconectándote de la realidad.
E imaginar tener un genio
para pedir un único deseo.
Querer compartir momentos y más momentos,
tener nuevas experiencias,
reír por dentro y por fuera.
Tienes tantos motivos por los que mostrar tu sonrisa...
pero en realidad tú sólo piensas en uno.
Acostarte sobre el frío suelo
y mirar las estrellas del cielo,
concentrarte para no caer...
La cabeza te da vueltas,
o quizás seas tú la que las está dando.
No puedo evitarlo,
tengo que gritar al mundo que soy feliz.
Que ni si quiera un sapo convertido en príncipe
conseguiría que cambiara alguna opinión.
Que las pinturas tienen más color
y el mar late con más fuerza.
Las olas te envuelven,
cerrándote los ojos,
tapando tu boca
y besando tus labios.
Que la llegada del calor es increíble,
maravillosa y perfecta.
Me he vuelvo una tonta,
que ha dejado que entren en su cabeza muchos pajaritos,
y a la que le duelen las mejillas
de tanto estirar la boca.
Pero no he sido yo sola,
has sido tu el que me ha convertido en la tonta que soy.
ni tampoco con gestos
la sensación de libertad.
El viento en la cara,
sacudiéndote el pelo.
El agua cayendo sobre tus labios,
y recorriendo tu cuerpo.
Sonríes al mundo,
al sol, al cielo, a las estrellas,
incluso al vecino de enfrente.
Bailas, te mueves al son de una música
que no está sonando.
Luces, muchas luces,
y un solo pensamiento en la cabeza.
El humo va eliminando cada uno de tus sentidos,
desconectándote de la realidad.
E imaginar tener un genio
para pedir un único deseo.
Querer compartir momentos y más momentos,
tener nuevas experiencias,
reír por dentro y por fuera.
Tienes tantos motivos por los que mostrar tu sonrisa...
pero en realidad tú sólo piensas en uno.
Acostarte sobre el frío suelo
y mirar las estrellas del cielo,
concentrarte para no caer...
La cabeza te da vueltas,
o quizás seas tú la que las está dando.
No puedo evitarlo,
tengo que gritar al mundo que soy feliz.
Que ni si quiera un sapo convertido en príncipe
conseguiría que cambiara alguna opinión.
Que las pinturas tienen más color
y el mar late con más fuerza.
Las olas te envuelven,
cerrándote los ojos,
tapando tu boca
y besando tus labios.
Que la llegada del calor es increíble,
maravillosa y perfecta.
Me he vuelvo una tonta,
que ha dejado que entren en su cabeza muchos pajaritos,
y a la que le duelen las mejillas
de tanto estirar la boca.
Pero no he sido yo sola,
has sido tu el que me ha convertido en la tonta que soy.
martes, 14 de junio de 2011
Impulsos...
Ser arrastrado por el viento a cualquier lugar...
o enterrado bajo las sábanas de la cama.
Formar una casita bajo la almohada,
o esconderte detrás de una cortina.
Creerte invisible,
como los niños cuando se tapan la cara,
esperando a ser encontrados...
Y reír en el reencuentro,
para después volver a huir.
Meter las lágrimas en un bote de pintura,
para probar a cambiarles el color,
y disimular las penas.
Cerrar muy fuerte los ojos,
para ver destellos en la oscuridad.
Alejarse de la realidad,
correr hacia cualquier lado,
huir de todo lo normal...
Sentir el retumbar del pecho en toda la habitación,
y temer ser delatada.
Sentimientos aglomerados dentro,
luchando por escapar.
El miedo roza tus dedos,
te hace temblar de inseguridad.
Palabras que se acumulan en tus labios,
soñando con ser expresadas.
Pero una vez más, llega el temor.
Forrado con extrañas ilusiones,
se encuentra el confundido corazón,
debatiendo si sonreír o llorar.
Quizás sea el momento de dar rienda suelta a los impulsos,
de vivir el presente como los grillos,
ser holgazanes y atrevidos,
y no previsores como las hormigas,
que trabajan siempre pensando en el futuro.
Quizás la coleta se cansó de sujetar el pelo,
también las camisetas anchas quisieron apretarse un poco,
tal vez sea el momento de gritarle al viento
que no tienes miedo,
y que si le apetece,
puede venir a pasar la noche...
La cama se ha quedado grande
tras haber echado a las inseguridades.
Ya puedes ocuparla.
Te espero.
o enterrado bajo las sábanas de la cama.
Formar una casita bajo la almohada,
o esconderte detrás de una cortina.
Creerte invisible,
como los niños cuando se tapan la cara,
esperando a ser encontrados...
Y reír en el reencuentro,
para después volver a huir.
Meter las lágrimas en un bote de pintura,
para probar a cambiarles el color,
y disimular las penas.
Cerrar muy fuerte los ojos,
para ver destellos en la oscuridad.
Alejarse de la realidad,
correr hacia cualquier lado,
huir de todo lo normal...
Sentir el retumbar del pecho en toda la habitación,
y temer ser delatada.
Sentimientos aglomerados dentro,
luchando por escapar.
El miedo roza tus dedos,
te hace temblar de inseguridad.
Palabras que se acumulan en tus labios,
soñando con ser expresadas.
Pero una vez más, llega el temor.
Forrado con extrañas ilusiones,
se encuentra el confundido corazón,
debatiendo si sonreír o llorar.
Quizás sea el momento de dar rienda suelta a los impulsos,
de vivir el presente como los grillos,
ser holgazanes y atrevidos,
y no previsores como las hormigas,
que trabajan siempre pensando en el futuro.
Quizás la coleta se cansó de sujetar el pelo,
también las camisetas anchas quisieron apretarse un poco,
tal vez sea el momento de gritarle al viento
que no tienes miedo,
y que si le apetece,
puede venir a pasar la noche...
La cama se ha quedado grande
tras haber echado a las inseguridades.
Ya puedes ocuparla.
Te espero.
lunes, 6 de junio de 2011
Desbocado corazón.
La lluvia se ha vuelto soleada,
el gris tan solo es un poco mas rojo,
las estrellas iluminan la noche,
mientras la luna corre a encontrarse con el sol.
Mis ojos miran sin ver,
y brillan a la luz del viento.
Los sueños son dulces como caramelos,
y las pesadillas tan solo reflejan tus mayores deseos.
La risa es tu despertador por la mañana,
y la sonrisa la acompaña.
Sólo volver, sólo estar, sólo sentir.
La pintura colorea los miedos,
volviéndolos ilusiones.
La felicidad está aquí una vez mas,
esperando para abrazar tu sonrisa.
Mis labios buscan los tuyos en la noche,
y también durante el día.
Un único pensamiento en la cabeza,
pero millones de sentimientos en el estómago.
Ardillitas corren por mi barriga,
volviéndome loca.
Las horas de sueño se reducen, ¿qué más da?
No necesitas sillas para corazones veloces.
Ves mis ojos? no solían ser así.
Busca debajo del mar,
o incluso entre las sábanas de la cama,
lo que yo he escondido para ti.
La pasión desborda mis dedos,
y mis pestañas pestañean con mas intensidad.
Ojalá pudiera transmitir al mundo
la felicidad que me llena ahora mismo.
El motivo: Los latidos acelerados.
el gris tan solo es un poco mas rojo,
las estrellas iluminan la noche,
mientras la luna corre a encontrarse con el sol.
Mis ojos miran sin ver,
y brillan a la luz del viento.
Los sueños son dulces como caramelos,
y las pesadillas tan solo reflejan tus mayores deseos.
La risa es tu despertador por la mañana,
y la sonrisa la acompaña.
Sólo volver, sólo estar, sólo sentir.
La pintura colorea los miedos,
volviéndolos ilusiones.
La felicidad está aquí una vez mas,
esperando para abrazar tu sonrisa.
Mis labios buscan los tuyos en la noche,
y también durante el día.
Un único pensamiento en la cabeza,
pero millones de sentimientos en el estómago.
Ardillitas corren por mi barriga,
volviéndome loca.
Las horas de sueño se reducen, ¿qué más da?
No necesitas sillas para corazones veloces.
Ves mis ojos? no solían ser así.
Busca debajo del mar,
o incluso entre las sábanas de la cama,
lo que yo he escondido para ti.
La pasión desborda mis dedos,
y mis pestañas pestañean con mas intensidad.
Ojalá pudiera transmitir al mundo
la felicidad que me llena ahora mismo.
El motivo: Los latidos acelerados.
sábado, 4 de junio de 2011
Sacar tantas sonrisas no tiene que ser bueno.
"No necesito verte, pa saber que estás conmigo" sonaba Extremoduro en el ordenador, y pensaba en ti. Eran las dos de la mañana, pero no tenía sueño. No te esperaba, pero eres bienvenido. Mañana te conoceré. Voy a dormir, y soñaré fantasías llenas de color y esperanza.
"Me levanté hasta los huevos de vivir, te vi pasar y ahora ya vuelvo a sonreír" Otra nueva canción, también de Extremoduro. Es imposible no escuchar este grupo.
No puedo evitar sonreír, soy tan feliz. Ayer te conocí, que alegría. Me gusta tu sonrisa, me gustan tus ojos, me gustas tú. Y llega el verano, y el agua, y el sol. Se van los estudios y las preocupaciones. Sólo quiero pasármelo bien, y a poder ser, que sea contigo. Yo pondré el humo, tú pondrás la gracia. Jugaremos hasta quedar exhaustos, y más tarde reiremos sin parar. Apenas te conozco, lo sé, pero no eres sólo un capricho, como todos los demás. El cielo es más azul ahora que te conozco.
"Me juego el tipo mirándote a los ojos, salgo corriendo para meterme en remojo, me has alterado poniéndote a mi lado, ¡yo que vivía tan feliz en un tejado!"
Has alterado mi vida, mi estómago, mis ojos. Creo que han cambiado de color. Ahora son más claros, más brillantes. Será que se quedó un rastro del reflejo de tus ojos en los míos.
Chico que me hace volar y enloquecer..
"Me levanté hasta los huevos de vivir, te vi pasar y ahora ya vuelvo a sonreír" Otra nueva canción, también de Extremoduro. Es imposible no escuchar este grupo.
No puedo evitar sonreír, soy tan feliz. Ayer te conocí, que alegría. Me gusta tu sonrisa, me gustan tus ojos, me gustas tú. Y llega el verano, y el agua, y el sol. Se van los estudios y las preocupaciones. Sólo quiero pasármelo bien, y a poder ser, que sea contigo. Yo pondré el humo, tú pondrás la gracia. Jugaremos hasta quedar exhaustos, y más tarde reiremos sin parar. Apenas te conozco, lo sé, pero no eres sólo un capricho, como todos los demás. El cielo es más azul ahora que te conozco.
"Me juego el tipo mirándote a los ojos, salgo corriendo para meterme en remojo, me has alterado poniéndote a mi lado, ¡yo que vivía tan feliz en un tejado!"
Has alterado mi vida, mi estómago, mis ojos. Creo que han cambiado de color. Ahora son más claros, más brillantes. Será que se quedó un rastro del reflejo de tus ojos en los míos.
Chico que me hace volar y enloquecer..
domingo, 29 de mayo de 2011
Just carry on...
Permíteme unas últimas palabras. Déjame quererte una vez más. Han pasado setecientos sesenta días, de los que sólo pude aprovechar la mitad. Siento que mi luz se va apagando, y me estoy sumiendo en la oscuridad.
Con los ojos cerrados, repaso cada una de tus facciones. Empiezo por los ojos, tu nariz especial, tus mofletes pronunciados y finalmente... tus labios gruesos. Aquellos que yo saboreé todo el tiempo que me permitiste.
Y ahora... te veo tras de mí, oigo tu voz suave, y me dejo envolver en una fantasía imposible. He pensado tantas veces en lo fácil de una declaración de amor. Tan sólo se necesitan dos palabras: Te quiero.
Lo hice. Lo solté. Mi titubeante boca las pronunció. Creo que hasta los pelos de tu barba se te erizaron.
Tú ya no eres mío, y yo jamás lo comprenderé. Mi peinado ha cambiado, mi cuerpo ha cambiado, pero lo más importante, es que yo también he cambiado.
Ya no soy esa niña dulce y juguetona de la que te enamoraste. Ahora no lloro con tanta facilidad, guardo las lágrimas bajo la almohada. Camino con la cabeza alta, y muevo las caderas más a menudo. No me verás derrotada, no al menos otra vez.
Pero si pudiera... si tan sólo me dieras una tercera oportunidad... no tardaría en volver a ser yo misma. Porque tenerte me hizo volar y no tenerte es como caer cada día, y cada vez las caídas son más fuertes. Me hizo fuerte el fingir que no te quería, y ahora que lo he soltado... mi cama se ha empapado de lágrimas guardadas.
Con los ojos cerrados, repaso cada una de tus facciones. Empiezo por los ojos, tu nariz especial, tus mofletes pronunciados y finalmente... tus labios gruesos. Aquellos que yo saboreé todo el tiempo que me permitiste.
Y ahora... te veo tras de mí, oigo tu voz suave, y me dejo envolver en una fantasía imposible. He pensado tantas veces en lo fácil de una declaración de amor. Tan sólo se necesitan dos palabras: Te quiero.
Lo hice. Lo solté. Mi titubeante boca las pronunció. Creo que hasta los pelos de tu barba se te erizaron.
Tú ya no eres mío, y yo jamás lo comprenderé. Mi peinado ha cambiado, mi cuerpo ha cambiado, pero lo más importante, es que yo también he cambiado.
Ya no soy esa niña dulce y juguetona de la que te enamoraste. Ahora no lloro con tanta facilidad, guardo las lágrimas bajo la almohada. Camino con la cabeza alta, y muevo las caderas más a menudo. No me verás derrotada, no al menos otra vez.
Pero si pudiera... si tan sólo me dieras una tercera oportunidad... no tardaría en volver a ser yo misma. Porque tenerte me hizo volar y no tenerte es como caer cada día, y cada vez las caídas son más fuertes. Me hizo fuerte el fingir que no te quería, y ahora que lo he soltado... mi cama se ha empapado de lágrimas guardadas.
viernes, 20 de mayo de 2011
Crazy night.
Bebe, bébelo todo de un trago. Cogí la copa con ambas manos y la incliné hacia mis labios, mojándolos al principio lentamente, pero acelerando unos segundos después. Trajeron otra y otra, y muchas más. Reí, bailé, grité, jugué. Maté el tiempo con la excusa de que me había amenazado, diciéndome que algún día haría que salieran arrugas en mi piel.
Giré sobre mí misma, cayendo delicadamente al suelo. Allí permanecí un tiempo, hasta que, desde algún altavoz de la sala, sonó mi canción. Más fuerte que nunca, retumbando en mis oídos y haciendo que me levantara rápidamente, me subiera a la barra y comenzara a bailar.
La gente aplaudía a mi alrededor. Estaba mareada, la cabeza me daba vueltas, pero yo seguía moviendo mi cintura.
Cuando acabó, bajé de nuevo al suelo, y noté como una mano me enganchaba del vestido, conduciéndome hasta el centro del bar.
La poca luz que había cambiaba de color cada segundo, impidiendo que pudiese alcanzar a ver la cara de la persona que tenía delante.
De repente, sentí como mi pareja de baile se iba acercando, hasta que finalmente sentí sus labios sobre los míos, y su barba rozando mis comisuras. Lo disfruté, sin pensar en lo que hacía, al fin y al cabo, soy joven, y el remordimiento es algo que tres buenas cervezas curan rápidamente.
A la mañana siguiente, desperté en una cama de sábanas finas, que tapaban mi desnudo cuerpo. Noté como las mejillas se me encendían rápidamente, para después sentir el temblor de mis piernas. Miré hacia el lado izquierdo de la cama y vi una perfecta espalda. Sus músculos se marcaban suavemente, y su piel morena resaltaba con el blanco de las sábanas. Me incliné un poco para poder verle la cara. Este movimiento causó su despertar. Me miró con una sonrisa que siempre recordaré.
Me vestí sin decir palabra, le besé una última vez en los labios, acaricié su barba de cuatro días y salí por la puerta, dejando tras de mí uno de los mejores recuerdos de mi vida.
Sin embargo, quedará en el olvido de la memoria, como algo que, con los años y la acumulación de cervezas, terminaré creyéndolo parte de mi atolondrada imaginación.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Lof.
Divertida, dijeron que esa sería la palabra para describir mi nueva vida.
Cuando llegué, tenía el mundo en mis manos, y lo apretaba fuertemente contra mí.
Labios, imposibles de contarlos todos, a cada cuales mejores que los anteriores.
Cerveza, perdí la cabeza por ella.
La cama, se convirtió en mi nueva casa. Apenas salía de ella. Las paredes estaban hechas de plumas de almohada y el techo era una gran sabana blanca, que nos resguardaba del frío.
La única ropa que vestíamos eran unos calzoncillos y un conjunto de chica, que únicamente usábamos cuando hacíamos batallas de ropa interior, para terminar, una vez mas, riendo, entrelazados, y llenos de ilusión.
Al principio éramos dos, y me gustaba, pero sugeriste invitar a tu mejor amigo. Acepté. No sé decir con claridad si fue porque llegó el verano, o por el nuevo miembro en la cama, pero sé que el calor recorrió mi cuerpo, y me sentí más viva que nunca.
De vez en cuando estábamos otra vez solos, y también me gustaba.
Te quería, la risa alimentaba nuestros corazones, y las manos remarcaban nuestro amor.
Esperaba que fuera una época pasajera, que el calor desapareciera con el invierno, y que pronto volviéramos al frío y gris mundo, donde no hay espacio para "naked battles", pero lo cierto es que, cuando tú creciste y decidiste cambiar mi sábana por un aburrido periódico, tu amigo me llamó, y la fiesta continuó. Las batallas no cesaron, y la risa es mi tono de llamada. ¿Qué más podría pedir? Soy joven y tengo la pasión en el cuerpo
Cuando llegué, tenía el mundo en mis manos, y lo apretaba fuertemente contra mí.
Labios, imposibles de contarlos todos, a cada cuales mejores que los anteriores.
Cerveza, perdí la cabeza por ella.
La cama, se convirtió en mi nueva casa. Apenas salía de ella. Las paredes estaban hechas de plumas de almohada y el techo era una gran sabana blanca, que nos resguardaba del frío.
La única ropa que vestíamos eran unos calzoncillos y un conjunto de chica, que únicamente usábamos cuando hacíamos batallas de ropa interior, para terminar, una vez mas, riendo, entrelazados, y llenos de ilusión.
Al principio éramos dos, y me gustaba, pero sugeriste invitar a tu mejor amigo. Acepté. No sé decir con claridad si fue porque llegó el verano, o por el nuevo miembro en la cama, pero sé que el calor recorrió mi cuerpo, y me sentí más viva que nunca.
De vez en cuando estábamos otra vez solos, y también me gustaba.
Te quería, la risa alimentaba nuestros corazones, y las manos remarcaban nuestro amor.
Esperaba que fuera una época pasajera, que el calor desapareciera con el invierno, y que pronto volviéramos al frío y gris mundo, donde no hay espacio para "naked battles", pero lo cierto es que, cuando tú creciste y decidiste cambiar mi sábana por un aburrido periódico, tu amigo me llamó, y la fiesta continuó. Las batallas no cesaron, y la risa es mi tono de llamada. ¿Qué más podría pedir? Soy joven y tengo la pasión en el cuerpo
martes, 17 de mayo de 2011
-Búscame.
*¿Qué te busque?
-A las afueras.
*¿A las afueras de qué?
-de una cajita.
*¿Qué hay dentro?
-Sus besos.
*¿Están ahí?
-Nunca los sacó.
*¿Por qué los guardas?
-Son mi almohada.
*¿Tu almohada?
-De los sueños perdidos.
*¿Lloras?
-Las lágrimas son mi sábana.
*¿Qué tapa?
-Mi latente corazón.
*¿Por qué late?
-Grita muchos nombres.
*¿Cuántos?
-Imposibles de contar.
*¿Nunca calla?
-Sólo cuando susurra.
*¿A quién?
-Al único.
*¿Dónde está?
-¿Él?
*No, la cajita.
-En la vía del tren.
*¿Abandonado?
-No, espero su llegada.
*¿Quieres que vaya?
-¿No oyes el susurro?
*¿Va para mí?
-Lo intento cada día.
*No lo oigo.
-Lo suponía.
*¿A quién aviso?
-¿Para qué?
*Para cogerte.
-Ven tú.
*¿Por qué?
-Las paredes son tus manos.
*¿Mis manos?
-Acarician mis labios.
*¿Y tu corazón?
-Se quedó fuera.
*¿Y tú?
-Dentro de la cajita.
*¿Me esperas?
-Corre.
*¿Hay prisa?
-Se acerca.
*¿El qué?
-Escucha.
*¿Estás ahí?
-Tarde.
*¿Para qué?
-La luz del tren.
*¿Me oyes?
(SILENCIO)
*Ahora oigo tu corazón latir. Pum-pum pum-pum pum.... pum. Te espera fuera del andén.
*¿Qué te busque?
-A las afueras.
*¿A las afueras de qué?
-de una cajita.
*¿Qué hay dentro?
-Sus besos.
*¿Están ahí?
-Nunca los sacó.
*¿Por qué los guardas?
-Son mi almohada.
*¿Tu almohada?
-De los sueños perdidos.
*¿Lloras?
-Las lágrimas son mi sábana.
*¿Qué tapa?
-Mi latente corazón.
*¿Por qué late?
-Grita muchos nombres.
*¿Cuántos?
-Imposibles de contar.
*¿Nunca calla?
-Sólo cuando susurra.
*¿A quién?
-Al único.
*¿Dónde está?
-¿Él?
*No, la cajita.
-En la vía del tren.
*¿Abandonado?
-No, espero su llegada.
*¿Quieres que vaya?
-¿No oyes el susurro?
*¿Va para mí?
-Lo intento cada día.
*No lo oigo.
-Lo suponía.
*¿A quién aviso?
-¿Para qué?
*Para cogerte.
-Ven tú.
*¿Por qué?
-Las paredes son tus manos.
*¿Mis manos?
-Acarician mis labios.
*¿Y tu corazón?
-Se quedó fuera.
*¿Y tú?
-Dentro de la cajita.
*¿Me esperas?
-Corre.
*¿Hay prisa?
-Se acerca.
*¿El qué?
-Escucha.
*¿Estás ahí?
-Tarde.
*¿Para qué?
-La luz del tren.
*¿Me oyes?
(SILENCIO)
*Ahora oigo tu corazón latir. Pum-pum pum-pum pum.... pum. Te espera fuera del andén.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Make me happy.
Hoy, al levantarme, el mundo caía sobre mí, con su gran peso, y aplastaba mis sentidos, dejándome tan sólo la fuerza para coger la mochila y salir de casa.
No quería entrar, algo me impulsaba a no hacerlo. Pero lo hice. Y ahí estaba él, alguien que yo había sacado ya de mi cabeza, de todos los modos posibles. Pero me habló, y yo caí una vez más. Estaba cansada y no dije mucho.
Terminó una hora. Y pasé a la siguiente. Los ojos se me cerraban del sueño, Morfeo había venido a llevarme con él.
El recreo fue lento y triste. Las palabras no salían de mi boca. Las piernas no respondían a mi llamada.
Te volví a ver, y mis ojos, como por arte de magia, se abrieron de golpe. Las ojeras desaparecieron y mi corazón comenzó a latir de nuevo. Se me iba a salir del pecho. Nos reímos, te miré, me enamoré.
¿Te odio? Un poco, pero simplemente porque no quiero quererte.
domingo, 8 de mayo de 2011
Los colores.
Era la sensación de confianza lo que me gustaba.
Ahora no creo que haya oreja alguna capaz de escuchar el significado de mis latidos y el por qué de mis acciones. A veces me descubro a mí misma analizando una locura del día anterior, como si de otra persona se hubiera tratado, cuando en realidad, el corazón sigue estando en el mismo lugar que siempre.
¿Barriga cervecera? Reconozco los indicios en el elástico del pantalón. Miro la botella, esperando encontrar en el interior los recuerdos ahogados, pero en ella sólo veo espuma, que moja mis labios, esperando ser secados por cualquier persona.
Y es que, mis dedos aún no han asumido la derrota. No pueden hablar de un renacuajo cuando saben que sigo prendida de un sapo.
Cabinas rojas hay muchas en Londres, y yo he querido utilizar la de color verde, aún sabiendo que estaba fuera de servicio. A falta de una, uso otras, pero al final del día, siempre vuelvo a comprobar si han arreglado, para mí, la cabina de color verde sapo.
De momento, la avería es más fuerte de lo que nunca imaginé. Cabinas rojas, abrirme las puertas esta noche, hoy no quiero volver sola a casa.
Ahora no creo que haya oreja alguna capaz de escuchar el significado de mis latidos y el por qué de mis acciones. A veces me descubro a mí misma analizando una locura del día anterior, como si de otra persona se hubiera tratado, cuando en realidad, el corazón sigue estando en el mismo lugar que siempre.
¿Barriga cervecera? Reconozco los indicios en el elástico del pantalón. Miro la botella, esperando encontrar en el interior los recuerdos ahogados, pero en ella sólo veo espuma, que moja mis labios, esperando ser secados por cualquier persona.
Y es que, mis dedos aún no han asumido la derrota. No pueden hablar de un renacuajo cuando saben que sigo prendida de un sapo.
Cabinas rojas hay muchas en Londres, y yo he querido utilizar la de color verde, aún sabiendo que estaba fuera de servicio. A falta de una, uso otras, pero al final del día, siempre vuelvo a comprobar si han arreglado, para mí, la cabina de color verde sapo.
De momento, la avería es más fuerte de lo que nunca imaginé. Cabinas rojas, abrirme las puertas esta noche, hoy no quiero volver sola a casa.
viernes, 6 de mayo de 2011
No quieras saber quién soy.
Me dijeron que los sapos no eran príncipes,
que los céntimos no daban suerte,
que los deseos bajo un puente no se cumplían.
que los céntimos no daban suerte,
que los deseos bajo un puente no se cumplían.
Me hicieron creer que jamás habría una segunda oportunidad,
que las cosas sólo pasan una vez,
y que el sol no sale en invierno.
Los escuché, y me creí lo que decían.
que las cosas sólo pasan una vez,
y que el sol no sale en invierno.
Los escuché, y me creí lo que decían.
No quise llevar amuletos,
y jamás escuché el sonido de los grillos.
Me centré en lo que sólo podia ver,
aunque no pudiera tocarlo.
y jamás escuché el sonido de los grillos.
Me centré en lo que sólo podia ver,
aunque no pudiera tocarlo.
Y lo deseé con tanta fuerza
que me puse una venda en los ojos.
Quise estar ciega, para que nada me afectase.
Pero lo cierto es que una nube no hace que el sol desaparezca,
sólo lo oculta provisionalmente.
que me puse una venda en los ojos.
Quise estar ciega, para que nada me afectase.
Pero lo cierto es que una nube no hace que el sol desaparezca,
sólo lo oculta provisionalmente.
Por eso, he optado por fingir.
Por amanecer con una máscara diferente cada dia.
Me he cambiado el nombre todas las veces que he podido,
para que nadie pudiese tocarme.
Por amanecer con una máscara diferente cada dia.
Me he cambiado el nombre todas las veces que he podido,
para que nadie pudiese tocarme.
Hoy soy diferente.
Hoy elegí la máscara que mejor me quedaba.
Hoy me quité la venda y me puse gafas,
para observar mejor la realidad.
Hoy lloré, y dejé que el sol convirtiese mis lagrimas en un arcoiris.
Hoy elegí la máscara que mejor me quedaba.
Hoy me quité la venda y me puse gafas,
para observar mejor la realidad.
Hoy lloré, y dejé que el sol convirtiese mis lagrimas en un arcoiris.
Pero hoy todavía, seguiré fingiendo, y así lo haré siempre.
No me llames por mi nombre, no recuerdo ninguno.
No me llames por mi nombre, no recuerdo ninguno.
Me gusta amanecer con la resaca en la cabeza,
y sin nada ni nadie en la memoria.
Aunque a veces, sencillamente, preferiría no amanecer.
y sin nada ni nadie en la memoria.
Aunque a veces, sencillamente, preferiría no amanecer.
jueves, 5 de mayo de 2011
Feeling good.
Háblame de
cosas sin sentido.
Llámame por nombres desconocidos.
Pierde la cabeza en cada rincón.
Bebe y enloquece.
Sonríe hasta que te duela la boca.
Duerme de al revés.
Bebe la comida y come la bebida.
Llora alegrías y ríe tristezas.
Critica las cosas buenas y ama las malas.
Grita como si te fuera la vida en ello.
Déjate barba y luego hazte con ella una trenza.
Ahórcate con regaliz.
Báñate en la arena y corre sobre el mar.
Haz el pino del derecho.
Da vueltas y maréate.
Pesca con golosinas, y acuérdate de que que sean zapatos. Los peces se alejaron por la montaña.
Compra pintura y manchémonos.
Despierta cuando la gente duerma, y métete en mis sueños.
Sé el brujo malo de los cuentos, los príncipes son demasiados.
Y si quieres capa, por favor, que sea verde, como las ranas, el azul está demasiado visto.
Acuérdate de llamar a mi ventana, el timbre lo coloqué por error en el baño.
Susúrrame cosas al ombligo, mi oreja se escapó porque decía que estaba siendo demasiado agujereada.
Posee mis ojos, el corazon cogió un autobús cuando paramos en Londres.
Acuérdate de llevar gorros en las manos y guantes en la cabeza.
Quiéreme como un colchón a la almohada.
Seamos uno solo.
El sentido es algo lejano, no lo necesitamos.
Simplemente vive, pero antes, no te olvides de tomar mi pie, la mano es cosa de cuerdos, y yo, estoy apunto de sobrepasar la locura.
La razón: mariposas en el estomago.
cosas sin sentido.
Llámame por nombres desconocidos.
Pierde la cabeza en cada rincón.
Bebe y enloquece.
Sonríe hasta que te duela la boca.
Duerme de al revés.
Bebe la comida y come la bebida.
Llora alegrías y ríe tristezas.
Critica las cosas buenas y ama las malas.
Grita como si te fuera la vida en ello.
Déjate barba y luego hazte con ella una trenza.
Ahórcate con regaliz.
Báñate en la arena y corre sobre el mar.
Haz el pino del derecho.
Da vueltas y maréate.
Pesca con golosinas, y acuérdate de que que sean zapatos. Los peces se alejaron por la montaña.
Compra pintura y manchémonos.
Despierta cuando la gente duerma, y métete en mis sueños.
Sé el brujo malo de los cuentos, los príncipes son demasiados.
Y si quieres capa, por favor, que sea verde, como las ranas, el azul está demasiado visto.
Acuérdate de llamar a mi ventana, el timbre lo coloqué por error en el baño.
Susúrrame cosas al ombligo, mi oreja se escapó porque decía que estaba siendo demasiado agujereada.
Posee mis ojos, el corazon cogió un autobús cuando paramos en Londres.
Acuérdate de llevar gorros en las manos y guantes en la cabeza.
Quiéreme como un colchón a la almohada.
Seamos uno solo.
El sentido es algo lejano, no lo necesitamos.
Simplemente vive, pero antes, no te olvides de tomar mi pie, la mano es cosa de cuerdos, y yo, estoy apunto de sobrepasar la locura.
La razón: mariposas en el estomago.
miércoles, 4 de mayo de 2011
C U Soon
Sé que nunca estoy donde debo estar, y que la sonrisa se la doy a la persona equivocada.
Sé que nunca miré hacia atrás con pena y jamás dije perdón.
Sé que me puse la peor camiseta, que llamé al timbre del peligro y esperé a que abriera, guiñándole un ojo al verle.
Sé que hice salir a la luna por la mañana mientras jugaba con el sol en mi cama.
Y no, de mi boca no salió un arrepentimiento.
Nunca jugué con las nubes, pero les quité la lluvia, encerrándola en mi botella, que más tarde saboreé.
Y hablé con los pétalos, dejando las flores sólo con rabos. Pretendí jugar a un juego de dos con el diablo, quise enamorar y terminé enamorada.
Y ahora que he perdido el juego, miro hacia atrás, pidiendo perdón a un mundo que no me lo dará.
Pero aún así me levanto cada mañana, y desafío al mundo con la mirada.
Sigo sonriendo al viento y lo invito a pasar la noche.
Esta es mi vida, es mi lugar, y seguiré jugando a mi juego todo el tiempo que sea necesario.
Sé que nunca miré hacia atrás con pena y jamás dije perdón.
Sé que me puse la peor camiseta, que llamé al timbre del peligro y esperé a que abriera, guiñándole un ojo al verle.
Sé que hice salir a la luna por la mañana mientras jugaba con el sol en mi cama.
Y no, de mi boca no salió un arrepentimiento.
Nunca jugué con las nubes, pero les quité la lluvia, encerrándola en mi botella, que más tarde saboreé.
Y hablé con los pétalos, dejando las flores sólo con rabos. Pretendí jugar a un juego de dos con el diablo, quise enamorar y terminé enamorada.
Y ahora que he perdido el juego, miro hacia atrás, pidiendo perdón a un mundo que no me lo dará.
Pero aún así me levanto cada mañana, y desafío al mundo con la mirada.
Sigo sonriendo al viento y lo invito a pasar la noche.
Esta es mi vida, es mi lugar, y seguiré jugando a mi juego todo el tiempo que sea necesario.
domingo, 9 de enero de 2011
Shakespeare
- Estás ausente, mi ama.
- Sobre la ausencia ya escribió Pablo Neruda, Lucrecia. Estoy enamorada, ¿acaso puede haber más dolor en un corazón que el sentimiento de un amor imposible?
- Oh, mi ama, ¿de verdad es aquel rumor cierto y te pretende un noble inglés?
- No es él quién me preocupa. El mundo gira alrededor de un joven artista español.
- ¡Oh! ¿Y cómo se llama ese creador de infortunios?
- Sólo el silencio pronuncia su nombre, y únicamente las palabras pueden escucharlo.
- Menuda desgracia.
- No, desgracia es la historia de Romeo y Julieta, que escribió William Shakespeare. El problema es que la misma tinta que utilizó el escritor es la que ahora dibuja el contorno de mi roto corazón.
- No deberías perder la cabeza por un hermoso romance de primavera. Lo mejor sería que dejaras de desvariar y corrieras a saludar a Lord Blunt, que te espera en el salón.
- Dígale que no bajaré. Oh, Lucrecia, yo sé que él volverá. Me lo ha dicho el rocío de la mañana.
- Pues más vale que esa escarcha temprana tenga razón, que un problema lleva a otro problema, y yo ya estoy demasiado mayor para intentar mentir al destino.
- Ahora calla, Lucrecia. Baja y comunícale a mi invitado que estoy indispuesta, y que no podré atenderle esta tarde. Deja que estas palabras se conviertan en polvo, en cenizas que se lleve el viento. Permite que otros labios lejanos pronuncien estas palabras, y así, persona a persona, se repita por todo el mundo el comienzo a otra desgracia. Pues William Shakespeare fue el creador del río del amor, y desde entonces cada día en todos los lugares del mundo crecen afluentes. El amor siempre irá acompañado de la esperanza, pues el tiempo pasa, y cada vez son más los amantes olvidados, pero la esperanza es el único fuego que mantiene vivo el calor del amor.
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Make love, not war
Te quiero.
Neverland
Lost control
Fumo y consumo el humo
Love makes music.









